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Un pionero en muchos campos

A lo largo de su vida, Georg H. Endress tomó la iniciativa y logró hacer avanzar a la empresa. Cien años después, el legado del empresario sigue siendo visible y tangible: no solo en la empresa familiar que fundó, sino también mucho más allá.

26.06.2025 Texto : Martin Raab Fotografía: Endress+Hauser
Georg H. Endress, fundador de Endress+Hauser

Ya sus primeros años de vida fueron muy movidos: Georg Herbert Endress nació el 9 de enero de 1924 en Friburgo (Alemania), ciudad en la que su padre dirigía una fábrica de gases industriales. Se educó en Zagreb (Croacia), donde su padre trabajó más tarde. Georg H. Endress cursó los estudios secundarios en Basilea. La familia se había trasladado allí como consecuencia de la agitada situación política que vivía Europa en lugar de seguir a padre a París.

Endress completó su formación como mecánico y trabajó para diferentes empresas. Durante este tiempo también asistió a clases nocturnas en la escuela técnica. Sin embargo, tras cinco semestres, las abandonó: su padre ya no le apoyaba porque, en su opinión, su hijo quería formar una familia demasiado pronto. Georg H. Endress había conocido a Alice Vogt durante su servicio militar en Tesino. La pareja se casó en 1946 y el primero de sus ocho hijos nació en 1947.

En aquella época, Georg H. Endress trabajaba para su padre. Vendía medidores de humedad capacitivos de fabricación británica a la industria textil de los alrededores de Basilea. En una ocasión, el joven ingeniero regresó de una visita al fabricante de estos equipos, Fielden Electronics, con un nuevo tipo de equipo de medición de nivel en su equipaje y el plan de venderlos en Alemania a partir de entonces.

La familia Endress en 2024 © Endress+Hauser

La familia Endress en 2024.

Superar los turbulentos primeros años

Como ciudadano suizo, Endress necesitaba un socio alemán para su proyecto. El joven de 29 años encontró su homólogo en Ludwig Hauser, de 58 años, director de un pequeño banco cooperativo. El 1 de febrero de 1953, inscribió la empresa L Hauser KG en el registro mercantil "para la venta de equipos electrónicos Fielden-Endres" (incluido el error ortográfico). La empresa debe su nombre a la esposa de Hauser, Luise, que también fue la primera accionista, con una participación de 2.000 marcos alemanes.

La empresa creció rápidamente des de un inicio. Los nuevos propietarios de Fielden Electronics se mostraron preocupados por el gran éxito: no querían depender del socio alemán y rescindieron el contrato. En 1956 la joven empresa inició su primera producción interna en locales alquilados. Pronto se expandirían a diferentes edificios —un taller mecánico, producción electrónica, despacho y oficinas—, a los que los empleados llamaban cariñosa y burlonamente "United Hut Works" ('las cabañas unidas').

Mientras Georg H. Endress desarrollaba el negocio con un agudo sentido del mercado y de los clientes, Ludwig Hauser controlaba las finanzas. Muchos de los principios que Endress+Hauser sigue aplicando hoy en día se desarrollaron en aquella época. Georg H. Endress amplió su negocio paso a paso para reducir así la dependencia de tecnologías, industrias y regiones concretas. La orientación al cliente también formó parte del ADN de la empresa desde el principio. La pequeña empresa emergente se convirtió en un actor cada vez más importante. Algo posible gracias a que Georg H. Endress supo inspirar a personas que eran mejores que él en sus respectivos campos a participar en sus proyectos.

Superar las fronteras y ampliar los horizontes

GHE, como se le conocía a nivel internacional, siempre concedió una gran importancia a la formación y la mejora profesional. Y por ello convirtió a Endress+Hauser en una empresa modelo en este sentido. Puso en marcha el programa trinacional de aprendizaje en la región de Basilea, inició el programa trinacional de formación en ingeniería y apostó por la cooperación transfronteriza. Participó activamente en la asociación empresarial alemana WVIB y en la asociación regional del Alto Rin, y también apoyó la iniciativa BioValley, una red dedicada a las ciencias de la vida.

Cuando en 1995 traspasó la dirección del Grupo a su hijo Klaus, la empresa contaba con 4.300 empleados en todo el mundo y su facturación ascendía a los 680 millones de francos suizos. Georg H. Endress fue galardonado con varios premios por sus logros empresariales y su compromiso social, incluyendo la Cruz Federal Alemana al Mérito con Distintivo, el nombramiento como caballero francés de la Orden Nacional de la Legión de Honor, el doctorado 'honoris causa' de la Universidad de Basilea y el título de senador honorario de la Universidad Albert Ludwig de Friburgo.

Georg H. Endress falleció tras una corta enfermedad el 14 de diciembre de 2008, pocas semanas antes de cumplir 85 años. Sin embargo, su legado sigue siendo evidente y su obra sigue viva de muchas maneras: en la empresa, que ahora es líder en tecnología de medición de procesos; en su numerosa familia, que cuenta con más de 75 miembros; a través de la Fundación Georg H. Endress, dedicada la formación y la investigación, y en las muchas personas en las que influyó y que aún hoy le recuerdan.

100 años de Georg H Endress

Georg H. Endress, fundador de Endress+Hauser

Una base sólida

Georg H Endress no nació siendo emprendedor. Tras completar su formación, el joven ingeniero inició su carrera en distintas empresas antes de incorporarse al negocio familiar, dedicado a la comercialización de sensores capacitivos de humedad para la industria textil. Su sueldo, según recuerda la familia, era bajo. "Cuando nuestro quinto hijo estaba en camino, mi mujer me pidió que hiciera algo, así que me convertí en empresario".

Georg H. Endress y Ludwig Hauser

Una asociación insólita

A sus 29 años, el joven ingeniero suizo Georg H. Endress se asoció con Ludwig Hauser, un experimentado banquero alemán de 58 años que dirigía una pequeña cooperativa. Y, a pesar de que formaban un dúo poco convencional... Se complementaban bien. La visión estratégica de futuro de uno fue tan importante para el éxito como la prudencia y la experiencia del otro. Tras la muerte de su colaborador y la retirada de la familia Hauser, Endress no vio “ninguna razón” para cambiar el nombre de la empresa.

Georg H Endress horneando una pizza

Una receta probada

A Georg H. Endress le gustaba encender el horno de pizza en el jardín de su casa y solía comparar la expansión de su empresa con el “método de extensión de la masa”: primero se consolidó en Alemania, y luego, poco a poco, fue expandiéndose hacia el exterior. Tras cubrir el mercado alemán, Endress+Hauser inició su internacionalización en 1960, abriendo sus primeros centros de ventas en Europa, y más adelante, en la década de 1970, cruzó fronteras hacia ultramar. A la tecnología original de medición de nivel capacitiva se le fueron sumando nuevos principios de medición, y a partir de la segunda mitad de los setenta, diversificó su actividad.

Georg H. Endress sabía que el verdadero motor del éxito no reside en los equipos ni en la tecnología, sino en las personas.

Unas sólidas relaciones

Georg H. Endress sabía que el verdadero motor del éxito no reside en los equipos ni en la tecnología, sino en las personas y en la forma en que interactúan. Esto se hacía especialmente evidente en su relación con los clientes: “Primero servir, luego ganar” fue el lema que Georg H. Endress adoptó, fruto de su experiencia. “Los clientes en los que habíamos cometido errores se convirtieron en nuestros clientes más fieles, porque vieron que no miraríamos hacia otro lado, sino que haríamos lo necesario para que todo funcionara correctamente”

Grupo de empleados de Endress+Hauser

Unos lazos estrechos

Incluso en tiempos de dificultades económicas, Georg H. Endress mantenía una regla inquebrantable: no eliminar puestos de trabajo. Solo una vez, en los años 70, no pudo cumplirla. El impacto de la subida del precio del petróleo, junto con los costes derivados de la construcción de un edificio, llevó a Endress+Hauser a atravesar una etapa de serias dificultades financieras. La empresa tuvo que despedir a 74 de sus 710 empleados. Afortunadamente, la situación se estabilizó con rapidez, y la mayoría de ellos pudieron volver a su lugar de trabajo al cabo de un año.

Nadie puede arrebatarte lo que has aprendido, afirmó Georg H. Endress.

El valor de la educación

Georg H. Endress sabía que “Nadie puede arrebatarte lo que has aprendido”. "Él mismo había recibido una formación excepcional como mecánico. (“Si después de una semana limando logras reducir cinco centímetros de un bloque de acero, créeme: has aprendido más de lo que imaginas”). Ofreció a sus hijos la mejor educación posible e hizo de Endress+Hauser un modelo a seguir: «La formación que impartimos debe ser tan excelente que cualquier directivo confíe en nosotros para formar a sus propios hijos”

La familia Endress

Un asunto de familia

Georg H. Endress conoció a su esposa durante su servicio militar en Tesino. Su deseo desde el principio fue formar una familia numerosa. Ella optó por mantenerse deliberadamente al margen de la empresa. Y exigió que en la mesa familiar solo se dijeran cosas buenas sobre el negocio. Durante su infancia, fue testigo de las duras consecuencias de la crisis económica mundial tras 1929. Años más tarde, el principio que defendía mostró su eficacia. Georg H. Endress lo resumía así: Los hijos vinieron por iniciativa propia y desearon formar parte del negocio”

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